La verdad está ahí dentro

Los asistentes personales de Google, Amazon y Apple puestos en duda

Existía una serie llamada Expediente-X en la que los seguidores nos creímos no solo que la verdad estaba ahí fuera, sino también que el gobierno nos espiaba y nos tenía controlados, que seguía nuestros pasos.

Pues, a riesgo de parecer catastrofista o apocalíptico, hoy parece ser que nuestra privacidad disminuye porque tenemos a un simpático asistente personal, llamado Alexa o Siri, que resuelve todas nuestras dudas y sacia nuestras necesidades culturales, musicales y de cualquier tipo.

Pero no todo acaba siendo perfecto. Estos aparatos no se apagan del todo, sino que en alguna ocasión mantienen su botón de Standby medio encendido, o medio apagado, tal y como nos dirían sus creadores. Se abre, de esta forma, una ventana entre el calor de nuestros hogares y el de las oficinas donde los desarrolladores pretenden mejorar la usabilidad de esos asistentes.

Después de que los sistemas de protección se pusieran manos a la obra para investigar la certeza de estos hechos, se obligó a Google a que detuviese estas prácticas tan poco éticas. Supuestamente, durante tres meses, los europeos no deberíamos ser escuchados si tenemos un Google Home o un Google Assistant en nuestra casa.

A partir de aquí, el mismo organismo que ha obligado a Google a detener de forma temporal que los registros de audio sean revisados manualmente ha sugerido a otros dos gigantes de la comunicación, Apple y Amazon, a echarle un ojo a sus políticas de privacidad. Ni Siri ni Alexia se han podido resistir a semejante invitación…

La compañía de la manzana ha confesado que una de cada 100 activaciones que se llevaba a cabo en Siri era revisada por trabajadores de la compañía. Desde la otra punta del mundo, había unos seres (no extraterrestres suponemos) que sabían cómo terminaba el capítulo que acabábamos de ver, si íbamos a comernos unas cocochas o si el “Te quiero” susurrado en la oreja era para una pareja real o una ficticia.

Este proceso, que se emplea para detectar si el usuario ha abierto correctamente la aplicación y comprobar si las demandas son correctas o no, ha sido detenido por la propia Apple. Pero no hay nada de qué preocuparse. La empresa de Steve Jobbs ha afirmado que la información no se asociaba con personas. Claro, claro. Ahora estoy mucho más tranquilo, puesto que cuando vuelva a tener en casa a la Siri de siempre, podré desactivar este servicio. Aunque mi Siri ya no vuelva a ser la misma…

La privacidad es algo que está de moda. Debe estar de moda. Y la privacidad vende. Y esto lo saben muy bien Google y Apple. Amazon todavía se mantiene de forma silenciosa, como su Alexa, sin tomar ninguna decisión, a pesar de haber sido la que despertó a la bestia cuando salió a la luz que se habían escuchado y compartido entre sus empleados conversaciones privadas de sus usuarios.

De acuerdo, nosotros no somos ni Mulder ni Scully, seguramente tengamos unas vidas mucho más propias de un antihéroe que de alguien digno de una serie. Pero si vivimos con un asistente personal a nuestro lado, solo podemos llegar a decir que “La verdad está ahí dentro”.

Albert Cocera

Profesor de secundaria y bachillerato, locutor de radio y colaborador de la televisión local, actor amateur en teatro y cortometrajes y redactor de artículos y blogs en mis ratos libres
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